28 febrero, 2012

En la calle




Muchas veces, especialmente cuando vuelvo del trabajo a casa, suelo ver a personas mendigando por los túneles del metro o los accesos al tren. Una vez, hace ya tiempo, vi en la televisión un reportaje, un documental, que me dio que pensar. Hablaba de los indigentes que viven en la calle, había historias de todo tipo pero todas tenían un denominador común, habían llegado a esa situación por un tema emocional, ese era el principal motivo. Habían tenido un desengaño amoroso, la pérdida de un ser querido u otro tipo de historias con el mismo matiz y les había volcado a perderlo todo, el trabajo, las ilusiones y las ganas de vivir y habían acabado en la calle. Había una mujer que me impactó considerablemente, su hija había fallecido en manos de su antigua pareja y ella no había podido soportarlo y vivía en la calle, de hecho, otra de sus hijas iba a visitarla allí mismo y le traía comida y atendía lo que podía pero ella no había querido volver a lo que fue su vida.
Y sobretodo, en estos días de tanto frio que estamos pasando me acuerdo mucho de ellos, que duermen en la calle, en los cajeros, tapados apenas con una manta o unas cajas de cartón. ¿Llegaremos alguna vez alguno de nosotros a vivir esta situación? Visto lo visto todo es posible.

4 comentarios:

  1. Hola Imma!! Me he leido tu blog enterito, así que aunque solo sea por compasión a una chafardera empedernida ... de quien eres amiga!! jajaja, esto es peor que la peli de "Los otros", que intriga!!

    Besos.

    I.

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    1. jajajaj... hola ines, acabo de ver tu mensaje, sorry, es que he estado pachuchilla,bueno, mi post no es tan creativo como el tuyo, no?? pues soy amiga de raquel (mama de nil y ona), ahora si?? nos seguimos leyendo! un beso

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  2. Què casualidad Imma, una vez tuve una cita con un mosso de esquadra, al chico le gusta mucho hablar de temas acerca de la vida, aunque en ocasiones resultaba un poco pendante (bueno eso es otro tema que me estoy yendo por las ramas), el caso es que él era uno de esos tipos de incógnito que se pasean por Plaza Cataluña para ver que todos este bien. Me contó que a menudo hablaba con los mendigos, al fin y al cabo, día tras día según que esquinas las ocupaban las mismas personas, y me impactó porque reflejó lo mismo que tú has escrito, me dijo que todas aquellas personas tenían en común ser excesivamente sensibles, una sensibilidad que les impedía hacer frente a la vida de otra manera. Supongo que esa es una ruta hacía lo salvaje de otra manera, aunque matizando por supuesto cada caso individual.

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    1. si, es verdad, y yo creo que nos puede pasar a nosotros mismos. Da que pensar. Un beso.

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