Hoy he recordado cuando éramos pequeños, cuando íbamos con mis padres al campo, es algo de lo que acuerdo muchas veces, supongo que porque lo echo de menos. A mi padre siempre le ha gustado mucho la naturaleza en todos sus matices y la conoce realmente bien, es un experto porque siempre tiene algo que contarte de ella. Mi madre preparaba unas tortillas de patatas y algo de carne y directos, para el campo de las aviones, a veces con mis tíos, otras simplemente nosotros y mis padres, pero no necesitábamos nada más; eran días de descubrimientos, mi hermana y yo disfrutábamos abriendo los capullos de las amapolas y observando el color que salía de ellos. Luego saltábamos a la goma, a la comba, jugábamos a la pelota (a mi siempre se me daba fatal) y después mi madre tiraba una manta al suelo y a dormir. Llegábamos a casa todos sucios y de cabeza a la bañera; eran días muy intensos y que recuerdo con un cariño especial.
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