Muchas veces, especialmente cuando vuelvo del trabajo a casa, suelo ver a personas mendigando por los túneles del metro o los accesos al tren. Una vez, hace ya tiempo, vi en la televisión un reportaje, un documental, que me dio que pensar. Hablaba de los indigentes que viven en la calle, había historias de todo tipo pero todas tenían un denominador común, habían llegado a esa situación por un tema emocional, ese era el principal motivo. Habían tenido un desengaño amoroso, la pérdida de un ser querido u otro tipo de historias con el mismo matiz y les había volcado a perderlo todo, el trabajo, las ilusiones y las ganas de vivir y habían acabado en la calle. Había una mujer que me impactó considerablemente, su hija había fallecido en manos de su antigua pareja y ella no había podido soportarlo y vivía en la calle, de hecho, otra de sus hijas iba a visitarla allí mismo y le traía comida y atendía lo que podía pero ella no había querido volver a lo que fue su vida.
Y sobretodo, en estos días de tanto frio que estamos pasando me acuerdo mucho de ellos, que duermen en la calle, en los cajeros, tapados apenas con una manta o unas cajas de cartón. ¿Llegaremos alguna vez alguno de nosotros a vivir esta situación? Visto lo visto todo es posible.

