28 febrero, 2012

En la calle




Muchas veces, especialmente cuando vuelvo del trabajo a casa, suelo ver a personas mendigando por los túneles del metro o los accesos al tren. Una vez, hace ya tiempo, vi en la televisión un reportaje, un documental, que me dio que pensar. Hablaba de los indigentes que viven en la calle, había historias de todo tipo pero todas tenían un denominador común, habían llegado a esa situación por un tema emocional, ese era el principal motivo. Habían tenido un desengaño amoroso, la pérdida de un ser querido u otro tipo de historias con el mismo matiz y les había volcado a perderlo todo, el trabajo, las ilusiones y las ganas de vivir y habían acabado en la calle. Había una mujer que me impactó considerablemente, su hija había fallecido en manos de su antigua pareja y ella no había podido soportarlo y vivía en la calle, de hecho, otra de sus hijas iba a visitarla allí mismo y le traía comida y atendía lo que podía pero ella no había querido volver a lo que fue su vida.
Y sobretodo, en estos días de tanto frio que estamos pasando me acuerdo mucho de ellos, que duermen en la calle, en los cajeros, tapados apenas con una manta o unas cajas de cartón. ¿Llegaremos alguna vez alguno de nosotros a vivir esta situación? Visto lo visto todo es posible.

15 febrero, 2012

En verde


Hoy me he levantado como cada dia, y he hecho lo que suelo hacer cada mañana, pero ha habido una cosa diferente en mi trayecto hacia el trabajo ya que al estar en pleno centro siempre tengo que esperarme en los semáforos que me encuentro por el camino pero esta vez todos me dejaban pasar cuando me iba acercado asi que me ha dado por pensar, será un buen día. Ya os contaré como ha acabado.

14 febrero, 2012

Por fin juntos


Hacia tiempo que quería escribir este post dedicado a mi abuelo pero no tenía las fuerzas suficientes para hacerlo, ahí va.

Llevabas más de un mes en el hospital y mi madre que como dice el refrán: más vale el diablo por viejo que por diablo; tenía la seguridad de que en esta película no había un final feliz y así ha sido. El pasado domingo 18 de diciembre nos dijiste adiós y emprendiste el camino para encontrarte de nuevo con tu amada a la que tanto quisiste en vida. Fue una despedida llena de emociones, te tocaron una canción escrita especialmente para ti cuando llegaste y te fuiste de la iglesia, que hizo que más de uno no pudiéramos aguantar las lágrimas. Te merecías eso y más.

Al llegar al cementerio, entre todos tus nietos levantaron el ataúd y cada uno a su manera te dijimos adiós.

Siempre nos diste amor, quizás sin darte cuenta, no recuerdo una palabra mal sonante de tu boca, nunca, eras todo un señor y hasta el fin de tus días te has comportado como tal. Un sabio, era emocionante sentarse a tu lado y escuchar todas las historias que nos explicabas, me encantaba y me fascinaba al mismo tiempo.

Con tu marcha ha quedado un vacio dentro de mí, te recuerdo en muchos momentos, se que la vida es así y todos nos encontraremos en el mismo lugar algún día, pero no puedo evitar estar triste y echarte de menos, sobretodo, cuando escuche el mar que tanto os gustaba a ti y a la iaia. Hasta pronto.